Por Alfredo Guevara
Aunque sigue siendo líder nacional, la producción de sorgo se redujo de 3.6 a 2.2 millones de toneladas en el periodo comprendido del 2015 al 2022, reflejando la vulnerabilidad de los agricultores frente a los cambios del mercado internacional.
Y si bien el sorgo sigue siendo un cultivo estratégico, enfrenta fluctuaciones en precios por tonelada y falta de demanda, situación que afecta los ingresos de los productores y limita el desarrollo de las zonas rurales, confirmó Oscar Xitec Pérez Contreras, Subsecretario de Inversión, Proyectos Estratégicos y Desarrollo Sostenible.
Comentó que por ello surge la necesidad de una nueva alternativa de uso de sorgo, que genere estabilidad y nuevas oportunidades, como lo es la producción de bioturbosina en Tamaulipas, aprovechando que la entidad aporta el 57.5 por ciento de la producción total en el país, con diez municipios que concentran la mayor producción, entre estos Matamoros, San Fernando y Río Bravo.
Al participar en la reunión del Consejo Estatal Agropecuario expuso que el proyecto genera una demanda para el sorgo, evitando que los productores dependan solo del mercado de consumo urbano o animal, estabilizando los recursos rurales, y dándole certidumbre a miles de familias de la entidad.
“El proyecto no solo es agrícola, energético, sino también social, porque impulsa la economía local de los municipios productores, crea empleos directos e indirectos en el camino de valor, contribuye a los compromisos ambientales de México en materia de reducción de emisiones y hacia una transición en el mundo”, destacó.
Además de ello, transforma un problema en una oportunidad para Tamaulipas y el país, “sobre todo, porque tenemos el recurso, el potencial y la necesidad de educar, a sabiendas de que la planta de bioturbosina es un paso firme hacia un futuro más justo, sostenible y competitivo en el Estado”.
Cabe mencionar que se tiene proyectada la primera etapa, que consiste en la producción de etanol como primera fase, y asumiendo que los tecnólogos pudieran integrar ambas tecnologías, en una sola propuesta culminaríamos con la producción de sal.
La propuesta es la instalación de planta de biocombustible para poder producir bioturbosina, un proyecto que no solo aprovecha nuestros recursos, sino que también representa una solución sostenible para el Estado.