Por Alfredo Guevara.
Por lo menos un diez por ciento de las 639 estaciones expendedoras de gasolina y diésel en el Estado han sido clausuradas por incumplimiento regulatorio, es decir por déficit de pólizas, dictámenes, pago y supervisión anual y trazabilidad, además de otros temas mucho más complicados.
Se trata de estaciones que se encuentran cerradas, en las que prácticamente no hay posibilidad de volverlas a abrir, toda vez que muchas de ellas enfrentan incumplimientos insalvables, confirmó Walter Julián Ángel Jiménez, titular de la Secretaría de Desarrollo Energético del gobierno del Estado.
De hecho, son estaciones expendedoras de gasolina y diésel, en las que representantes de la Comisión Nacional de Energía, deberían haber venido a verificar el cierre de los establecimientos, toda vez que únicamente se les anuncia la terminación del permiso, y deben hacer acto de presencia para observar si siguen operando o no.
Y es que, hay muchas gasolineras, “y no creo que Tamaulipas sea la excepción, que a pesar de la terminación anticipada del permiso o la conclusión de la autorización por parte de la Comisión Nacional de Energía siguen operando y no sabes que venden ahí, sobre todo porque también se enfrenta otro problema, como es la adulteración de combustibles, tema en el que no se ha vigilado de manera correcta”, comentó.
Por ello, lo que puede ofrecer el Estado con la marca como expendedor de gasolinas, es que el combustible tenga una trazabilidad verificada, donde el público que acuda a una estación sepa que en la gasolinera del pueblo están vendiendo gasolina.
Reveló que todavía el año pasado se manejaba de una regulación o investigación sobre algunas gasolineras había mucho déficit en el cumplimiento regulatorio, “por eso la idea de tener una marca propia es vigilar también el cumplimiento regulatorio y facilitarle”, indicó.
El problema del incumplimiento regulatorio derivó de la reforma del 2013, porque antes Pemex se encargaba de hacer todo el seguimiento regulatorio, es decir, pólizas, dictámenes y otros, “pero cuando se liberaliza todo eso queda en manos del propietario de la estación y ellos sólo saben vender gasolina, pero no de dictámenes, de seguros y comienzan a generar un problema grave de incumplimiento”, citó.
