Por Alfredo Guevara

La zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira enfrentan un rezago en su infraestructura hidráulica, con tubería obsoleta que data de entre 50 y 60 años de antigüedad, que además de ocasionar fugas de aguas negras, combinado con otros factores dan origen a la elevada cantidad de socavones.

Mejorar las condiciones de la infraestructura hídrica requiere de miles de millones de pesos, lo que impide que toda el agua residual que originan las tres ciudades, pueda tener un tratamiento o saneamiento y sea utilizada por las industrias de la zona, confirmó Luis Apperti Llovet.

El coordinador de Proyectos Estratégicos de la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas, expuso que, si bien Tampico y Ciudad Madero cuentan con sus plantas tratadoras de aguas residuales, con capacidad de sanear mil 500 litros por segundo, desafortunadamente no llegan al cien por ciento, por las condiciones obsoletas de la red de drenaje.

Reveló que en el municipio de Altamira, está en proyecto la construcción de una planta tratadora de aguas residuales con una capacidad de saneamiento de 400 litros por segundo, pero que en una primera etapa estaría en condiciones de tratar un 30 por ciento, que sería utilizada por la industria.

Por las condiciones obsoletas y rebasadas de la tubería en esa región, las fugas de aguas negras, combinadas con una etapa de sequía y posterior a ello de abundantes lluvias, dan origen a la elevada cantidad de socavones en varias vialidades claves de diferentes puntos de Tampico, Madero o Altamira.

El fenómeno de los socavones no responde a una sola causa, sino a la combinación de condiciones climáticas extremas y el desgaste de la infraestructura, expuso.

  “Tuvimos una sequía muy fuerte y después prácticamente una inundación, ese movimiento provoca que el azolve se lave, se fracturen las tuberías y el agua empiece a comer la tierra que está debajo del pavimento, hasta que el peso del tráfico hace que colapse”, explicó Apperti Llovet.

Y si bien Comapa de la zona sur ha mostrado capacidad de respuesta ante emergencias, especialmente en zonas industriales, admitió que el principal obstáculo es la falta de recursos, “dado que no cuentan con presupuesto suficiente para atender el problema de fondo”, afirmó.

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